Un mundo
muy lejos, pero tan cerca
Rodando en el corazón de
México para hallar a Iowa
Fotos/cuento por Art Cullen
Domingo
el sol se puso sobre las montañas alrededor de
Santa Rita, un pueblo bonito y pequeño de una
población de 4500.
Arrojé
mi maleta en uno de los seis cuartos en el Hotel
Pueblita, y caminé afuera para fumar y miras la
plaza del pueblo. Un hombre y su hijo estaban de pie en
el rincón en una fuente de sodas.
“Buenos
noches,” dije.
“Good
evening,” el joven respondió.
“Ay,
su ingles es bueno,” le dije.
“Está
bien. Viví en Storm Lake 10 años,”
él dijo.
Así
conocí a José Liceas y su hijo, Brian,
10, la primera gente que encontré en la ciudad
de hermana 2,500 millas de mi casa.
No
estaba lejos de casa. José me saludó
bienvenido, mi nuevo amigo. Pero ningúnos amigos
son nuevos, me recordó, todos son viejos.
Cuatro de Storm Lake hicieron
el viaje al oueste Central de México en el
estado de Jalisco: City Councilwoman Sara
Monroy-Huddleston, Director de Seguridad
Pública, Mark Prosser, Código
Ejecución, Scott Oleson y yo. Volamos de Omaha
domingo, el 9 de octubre, no sabiendo lo que se debe
esperar. Mi idea de México fue formada por la
películas de oueste de Clint Eastwood los
banditos redondos con cinturones de balas sobre las
espaldas y unos pocos dientes, vistas sucias de
desierto y tabernas de adobe.
Imagínese
mi ansiedad ingenua mientras esperamos a nuestros
anfitriones de Ayotlan Condado fuera del aeropuerto de
Guadalajara. Se acercó Sergio Quesada, un hombre
guapo de 30 en un traje negro y camisa blanca de cuello
abierto, acompañado por tres señoritas
encantadoras: Johanna Soto, Aricelli Tabarez y Aricelli
Perez. Johanna, una nativa de Phoenix, hable ingles
perfecto. Alivio me cubre.
Entramos
en el camion azul del estado y viajamos sobre caminos
sinuosos al sureste de Guadalajara, una ciudad del
tamaño de Chicago, para un viaje de 90 minutos
en el corazón aislado de México rural.
Primeras
vistas: maíz verde, señales de Pioneer
Hi-Bred, agave de color de trullo para tequila,
tractors de John Deere, vacas Holstein, ciclistas y
caballos en el camino, empresas de adobe y casas en
purpura brillante Amarillo, rojo y azul pasando
rapidamente.
José Trabajó en
Tyson Fresh Meats 10 años, para
poder volver a Santa Rita hace cinco años y
trabajar en El Mexicano carnicería. El es la
razón de nuestro viaje – para hallar Iowa
en una nación diferente.
Estuvo
en cualquier lugar que buscamos.
En la
sala de clase: ¿Cuántos de ustedestienen
amigos o familia en Iowa?
La manos
de levantan, las caras brillan.
En la
sala de trucos: el propietario, Ruben Mendoza, tiene un
tío, Javier Torres en Storm Lake y otros
parientes en Denison. (Raul Andrade de Storm Lake, que
carga pavos para Sara Lee, también es el sabrino
de Torres.)
En el
edificio del gobierno del condado: Ayotlan Condado
Concejala Norma Arambula de Santa Rita da gracias a
Storm Lake por cuidar a sus niños tan lejos.
Ella ha oído los cuentos de los corazones
grandes y cariñosos en Iowa.
En
Guadalajara, Ted Segura, un nacional de México,
lleva un amillo de la clase de la Universidad de Iowa
en el dedo pequeño mientras que sorbe tequila
fino. Ted fue el campeón de 1958 NCAA en
gimnástica para los Hawkeyes. Su hijo es un
medico en Omaha. La banda de mariachi en el restaurante
se toma un descanso. Ted y yo presentamos una
rendición inspirada del Iowa Fight Song, escrita
por Meredith Wilson. Hablamos de Forrest Evashevski y
Alex Karras, entonces salimos con el grito “Vayan
Hawks.”
La
delegación de Storm Lake fue invitada por el
Condado Ayotlan para establecer una ciudad de hermana
por las relaciones entre los estados de Jalisco y de
Iowa. La relación es un pedazo de papel que
formaliza lo que ha existido de facto por la
majoría de una decada. Ellos vienen de Santa
Rita a Storm Lake, trabajan, sueñan con ir a
casa algún día a este lugar bonito lleno
de corazones cariñosos y caras tristes.
seguí...